Angustia, tristeza. Vengo caminando de la facultad hacia mi casa. Contengo el llanto, la echo la culpa al humo de que me ardan los ojos, de que se me aneguen en lágrimas. Pienso en vos, en si debería dejarte ir para siempre y de verdad. Si debería llamarte, aunque sea para que sigamos siendo "amigos". No no, eso lo descarto. Sólo sería una vil forma de retenerte pensando en mí, mientras yo pienso de a ratos en vos, en que te extraño. Tengo un nudo en el pecho, en la garganta, en el estómago. Me siento hecha un nudo en realidad.
No sé como seguir con esta situación que me está enloqueciendo.
Hoy por primera vez en dos meses, llegué a sentir que te extrañaba, a pensar en vos como lo hacía antes. Y aunque intente negarmelo a mi misma, creo que te quiero, que te amo.
Todavía siento lo mismo al abrazarte que lo que sentía cuando estabamos de novios. Siento que en tus brazos estoy completa y felíz, que estoy protegida.
Y sin embargo, algo me impulsa a no decirte nada, a dejarte ir.
Será el miedo de perder "mi reciente" soltería.. No, no lo creo.
En definitiva, se perfectamente que lo que me detiene a la hora de llamarte y decirte todo esto es el miedo inmenso de fracasar otra vez, de ser lastimada, decepcionada..
Me encantaría desaparecer, irme. Así estaría realmente obligada a no verte y a no sentir. Y perdoname si te hice sufrir, pero vos me hiciste sufrir a mí. No digo que todo lo que hice fue por venganza. O sí, fue una venganza inconsciente de un corazón totalmente endurecido, que no pudo ver más allá de su propio dolor, al cual tu dolor no le importó.
En definitiva, aunque me resultó fácil medianamente cortar las cosas, porque no venía sintiendome bien en la relación, pienso que quizás actué demasiado rápido.
En realidad solo exijo una despedida decente.
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